Alma errante, caminando sobre pies equivocados, pasos sin huellas, el aire esquivando, sofocando, parte de la gran nada, sin olores, sin sabores, muchas miradas, un vació externo, un alma llena de recuerdos, obligado a ser inhumano, sin derechos que calcen u oportunidades concretas, mil palabras, cero sentido, repeliendo esencias, fríamente acostumbrado.
Vivo de tus sobras y ni siquiera eres tu quien me las da, manos ajenas las traen aquí, a aquel anónimo mis silenciosas gracias; tus cáscaras, mis flores, tus bolsas, mis árboles, la oscuridad, mi luz, tu hedor, mi perfume, tu basurero, mi hogar…


